Cuando se inicia un proyecto, un gerente de proyecto es designado por la alta dirección, y el gerente de proyecto colabora con los departamentos funcionales para seleccionar personal y formar un equipo de proyecto. Los miembros participan a tiempo completo durante el proyecto y regresan a sus departamentos originales después de que el proyecto termina. Por ejemplo, cuando una empresa emprende un proyecto de desarrollo de un nuevo producto, el gerente de proyecto coordina al personal de los departamentos de I+D, marketing y producción para completar conjuntamente etapas como análisis de requisitos, diseño y pruebas. Debe establecerse un mecanismo de comunicación dual en la operación: dentro del equipo de proyecto para sincronizar el progreso a través de reuniones regulares, y dentro de los departamentos funcionales para mejorar las capacidades profesionales a través de la capacitación técnica. Además, la alta dirección necesita establecer reglas de distribución de poder para equilibrar la autoridad de decisión de los gerentes de proyecto y los gerentes funcionales, evitando la competencia por recursos.